Foto: Andrés Núñez / Last Race Studio

El corredor herreño Javi Fernández es una de las jóvenes promesas del trail nacional. Con 17 años recién cumplidos, afronta su última temporada como cadete, categoría en la que el año pasado se alzó con el bronce en el Campeonato de España. Este año se ha propuesto la Copa de España FEDME como uno de sus objetivos principales, y lo contará en primera persona para Runéalo. Esta es su crónica de la primera cita del año, la MABO 2019, en la que consiguió un meritorio tercer puesto.

Viernes 1 de marzo

Un poco nervioso por la carrera, aunque no mucho. Estaba más nervioso días anteriores. Primer vuelo: El Hierro – Tenerife Norte, tranquilito el viaje por ahora, guagua al sur… ¿Ahora salimos del sur? No, salimos mañana a las 6:40, así que a ver si podemos dormir un poco en los asientos del aeropuerto. Eso hicimos exactamente, dormir un poco, porque cada media hora me despertaba deseando que hubiesen pasado al menos dos horas.

Sábado, 2 de marzo

Por fin sábado. Sin haber salido el sol, salía el vuelo a Valencia, vuelo tranquilo y conseguimos dormir a ratitos. Llegamos a Valencia, ¡qué calor! Coche de alquiler, con algunos problemas para adquirirlo, pero lo importante es que se hizo. Ya por fin camino a Vilafamés, donde dormiremos para descansar un poco. Cerca de las seis de la tarde, nos desplazamos a Borriol a por el dorsal y disfrutar del ambiente.

Domingo, 3 de marzo

Por fin 3 de marzo, otra vez para Borriol, con ganas de competir. Planteamos la misma estrategia que el año pasado, pero con el objetivo de ir poco más rápido que en 2018. Empezamos bien, pero no hizo falta mucho para darnos cuenta de que no estábamos precisamente ‘finos’, no estábamos al 100% pero tiramos pa’ lante igualmente con buenas sensaciones y divirtiéndonos mucho.

Primeros kilómetros viendo de cerca a los líderes de la prueba: cuando cogemos bajada los dejo ir un poco y hago mi carrera conservando energías para el final de carrera. Con el paso de los kilómetros vuelvo a ver a Miguel y Jon, ya era hora de ir a por ellos y empezamos la persecución. Veo cómo me sigo acercando y de pronto no los veo en un sendero estrecho y con pocas opciones de ver a lo lejos, me encuentro con corredores de altísimo nivel de la prueba de 28 kilómetros como son Ricardo Cherta o David Prades. Tiro con ellos y llegando al pueblo vuelvo a ver a Jon, esprinto con todas mis fuerzas a por ellos y me voy acercando poco a poco pero no es suficiente para subir algún escalón del podio.

Finalmente, en la última recta a meta de 100 metros veo a Miguel alzando la cinta de ganador, a Jon mirar para detrás y aplaudir y yo sonrío, porque nada más cruzar la meta nos abrazamos los tres y nos decimos: “cabrón, cómo has corrido”. Nos felicitamos y nos vamos juntos a hablar y pasar el rato… ¿en qué más deportes pasa esto?

Un ratito más tarde, ya comidos y duchados, toca la entrega de premios, donde me subo a un podio y vuelvo a pensar: soy afortunado de estar aquí arriba junto a dos amigos y tres amigas. Finaliza una carrera que me tiene enamorado y una vez más, me ha dejado fascinado.

El lunes lo paso en Valencia para hacer un poco de turismo, eso sí, después de haber salido a hacer 8 kilómetros muy salvajes y disfrutados por Vilafamés junto a mi padre, y el martes vuelta a El Hierro, regreso a casa cargado de experiencias y habiendo disfrutado muchísimo pese a no haber dado mi mejor versión a nivel competitivo.

Por Javier Fernández López

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here